Mosca Loca
MOSCAQué ganas de que acabe el veranoLOCA

Turismo destructivo

Vienen de vacaciones y a los que tienen que trabajar para que ellos disfruten que les den, gritando y con la música a toda hostia a las tres de la mañana no dejando dormir al que tiene que levantarse a las cinco para que el nene pueda comer pan del día con el arroz. Además, como no es su casa, vamos a romperlo todo, más que nada por joder.
Tanto quejarnos de que no hacemos nada malo a nadie reuniéndonos en algún jardín para hacer botelleos (botellones para los incultos) y luego veo el salvajismo de la gente que viene de fuera y digo qué razón tenían, aunque me excluya a mí y a los míos, porque he visto bancos arrancados en los parques, ya que como son tantos y los bancos están tan separados unos de otros, pues mejor los cogemos y los ponemos todos juntitos para estar más cómodos, todos sentados.
También he visto a los niñatos coger litronas (vacías, por supuesto) y estamparlas contra las casas, desperdigando los cristales por las aceras. Supongo que por riguroso interés científico de las criaturas.
O pinchando ruedas. En mi calle hay un vándalo que se dedica a tan entretenida y excitante a la par que dificultosa tarea, habiendo pinchado la rueda del coche de mi vecino de al lado, el del enfrente y las del mío en dos ocasiones en la misma semana. Pon una denuncia, me dicen, que si lo enganchan y no la tienes puesta no te pagan lo que te ha costado arreglar los neumáticos. Pero es que, contesto yo, si pongo la denuncia luego no puedo partirle la cara, y por cinco euros que cuesta la putadita, yo me quedo más a gusto saltándole tres dientes de un puñetazo en la boca. Y mira que yo soy pacífico, pero cuando tocan los cojones, los tocan.
A un amigo mío se le han subido al coche, atravesándolo de atrás a adelante, por toda la bisectriz, rompiéndole la luna delantera. ¿Y la poli mientras qué hace? Pues multarme a mí por aparcar subiéndome a la acera. 48 euros. Con 8 céntimos. Y al día siguiente veo el coche de la guardia civil subido a la baldosa. Pero entero, las cuatro ruedas. Yo sólo subí dos. A lo mejor fue por eso, ya que lo subes, lo subes todo.
También están los que firman en los monumentos, Manolo estuvo aquí.
Y seguro que piensan, como argumento irrefutable y no hay nada más que hablar, que como vienen a gastarse los cuartos, pues con su dinero que lo utilicemos en arreglar algún destrozo, que no pasa nada, que están en su derecho por participar en enriquecernos, a nosotros, los del pueblo turístico. Hijos de la gran, que vienen a pasar las vacaciones con 30 euros y se van con 50, los muy jodidos, que hay que ver como se las gastan, regateando por unos pantalones comenzando la puja por menos de lo que te cuesta de coste, como si los fabricantes los regalaran.
Y lo de la fruta sí que es para no perdérselo. Acaba el mercadillo, y los vendedores de este material, cuando es la hora de irse, dejan lo que no vale, lo podrido, en el suelo para que los recojan los de la limpieza cuando pasen. Lo que ocurre es que cuando vienen ya no queda nada, porque empieza a salir gente, como las hormigas, a recogerla para sus casas. Y además en tandas. Lo que no quiere el primer pordiosero, el segundo se lo llevará, y lo que deja éste porque lo que ha quedado ya no hay quién se lo coma, todavía aparece un tercero capaz de hacer otra selección. Y aún serán capaces de denunciarnos en caso de una intoxicación. Algunos fruteros tiran estos desperdicios a los contenedores de basura, pero hay quien lo sabe y se acerca, vuelca el container y se pone a rebuscar. Esta mañana le he cronometrado a uno seis minutos con la cabeza dentro del basuro, oliendo. Estaría resfriado, digo yo. O en su casa hay tanta mierda que ya está acostumbrado.
Porque una cosa es que no tengan para comer y tengan que apañarse con lo que sea, en cuyo caso lo entendería, pero es que esta gente es veraneante, gente que cobra lo suficiente para tener dos casas, una para vivir y otra en la playa, o que puede permitirse pagar un alquiler de 1500 euros al mes que es lo menos que te pueden pedir aquí. ¿No tienen un euro, que es lo que cuesta un kilo de uva, tomates, un melón, o lo que sea? Recuerdo hace unas semanas que a un amigo mío le gustó una zagalica y estuvo tonteando con ella media mañana, y luego la vio a última hora, con su madre, haciendo la compra.
-Échatela de novia, y que te invite a comer a su casa –le dije–. ¿Te apetece algo de fruta?



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