Mosca Loca
MOSCAPor lo de las marcas y esoLOCA

Tomando el sol sin na’

Se acerca el verano, el calor y las ganas de pegarse un baño. ¿Por qué no irse a la playa? No sé otros sitios, pero por aquí en mayo ya se puede. Pues eso, llega el fin de semana, haces las maletas y a la casa de la playa. Llegas allí y ves que todo el mundo ha tenido la misma idea. La playa hasta los topes. Encuentras un rinconcito y te apalancas ahí con toda la tropa. La parienta, muy liberal ella, arropada por la multitud y el anonimato, aquí no me conoce ni dios, decide hacer topless. Ale, toda la mañana con las tetas al aire.
Entonces llegan las furgonetas de la tele y, sin que apenas nadie se de cuenta, se ponen a filmar. La misma noticia de todos los años, la playa atestada de gente.
Llega la hora de comer, recoges los bártulos y para casa. Al llegar enciendes la tele, las noticias, y ves cómo el presentador da el estado de las playas mientras tu mujer sale en primer plano enseñando las berzas.
Entonces empieza a sonar el teléfono. La gente con más confianza te llama y, con tono jocoso, te dice: ¡que le hemos visto las mamellas a tu mujer! Pero lo peor es la gente que la ha visto y no llama, que se lo callan.
O que llame alguien de la familia, la suegra, por ejemplo, ay, hija mía, qué disgusto. ¡España entera!
Porque no es lo mismo gente a la que no vas a volver a ver, que gente a la que conoces.
Y la cosa está empeorando. En las playas nudistas podía haber algún salido con una cámara de fotos, pero ahora, con las cámaras integradas en el teléfono móvil, los voyeurs son muchos más. Con las cámaras antiguas podía darte vergüenza ir a revelarlas, pero con las digitales, o las de los móviles, las descargas en el ordenador y nadie se entera de lo que has hecho. La mayoría de esta gente se las guardará para su propio disfrute, para sus momentos de intimidad, pero puede haber alguno con otro propósito.
Por ejemplo, colgarlas en internet. Si el dueño no tiene página, siempre podrá enviarla a alguna, que normalmente será de éxito y con gran número de visitas.
Como esa pareja que fue a una playa nudista. Por lo visto, el tío era la primera vez que iba porque el agua fría no hizo mucho efecto en él, que tenía la cosa tiesa. Al que hizo la foto le hizo gracia y la envió a varias páginas de humor, con mucho tráfico todas ellas, a las que también les hizo gracia y la colgaron para que la viera todo el mundo.
Imagina a ese chico, cuando el lunes volviera a clase. Todas las tías, cuando lo vieran entrar, lo mirarían y se reirían, jijiji, tapándose la boca con la mano y agachando la cabeza. Y los tíos, más brutos ellos, le dirían: le hemos visto a tu novia los pelos del jojoy. O si no ella, con ellos babeando a su lado, y ellas criticándola a sus espaldas, mira la guarra ésta.



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