Mosca Loca
MOSCAPorque lo que soy yo a ellos...LOCA

Dejad que los famosos se acerquen a mí

Situación típica de un tío intentando ligar:
-Hola, soy Leo –se presenta él, a una tía que no le hacía caso. Ni a él ni a la gente que le rodeaba.
-Y yo tauro, ¿Y qué? –le contesta ella.
Esto es un hecho real; resulta que Leo es el componente de no sé qué grupo musical, y por lo visto cree que todo el mundo debe conocerlo.
También he visto a no recuerdo qué modelo caminar deprisa por las calles de La Manga, mirando para todos lados por si alguien la conocía, porque no quería que nadie se le acercara.
Si yo me cruzara con alguna famosa en algún sitio y quisiera hablar o ligar con ella, le preguntaría cómo se llama, aunque ya lo supiera, para dar a entender que no la conozco, que no sé que es famosa. Y hay que tener muy en cuenta la respuesta porque no es lo mismo que te diga me llamo Fulanita, que soy Menganita.
Porque si te dice me llamo, bien, pero si te dice soy ya la hemos liado porque cómo puede ser que no sepas quién es, por Dios, con lo famosa que es. Hay muchos casos así, son incapaces de aceptarlo, que dan ganas de contestarle:
-Y yo soy la Mosca Loca, archiconocido columnista de tres páginas web de éxito. O sea. Te lo juro. ¿No me conoces?
Lejos queda aquello de me debo a mi público y cosas así.
Por eso y muchas cosas más, casi preferible no cruzarse con ningún famoso o famosa, y menos aún si lo/la admiras. Porque mira que si te sale un capullo o una capulla... Todos conocemos el capítulo de “a la mierda” de Fernando Fernán Gómez. No es que sea un capullo, pero su fan dejó de admirarle. No necesitaba su admiración. Si es así con todos...
Que puede ser que tengas suerte y os caigáis en gracia mutuamente, a partir de ese momento los mejores amigos, puede darse el caso, pero con toda sinceridad, las posibilidades son muy remotas.
Hace poco vi en un periódico una encuesta que hicieron preguntándole a la gente con quién se tomarían una cerveza. Toda la gente, o al menos una mayoría digna de aparecer en el periódico, había elegido a gente famosa, entre los que había deportistas, escritores... Yo hubiera elegido a cualquiera de mis amigos, a la parienta, al suegro, al abuelo de mi mejor amigo, o a cualquier persona que me interesase conocer por uno y otro motivo, y no necesariamente en ese orden. Y una cerveza, dos, tres, las que hicieran falta. Desde luego que no iba a elegir a alguien a quién no conozco y con quien no iba a tener oportunidad de repetir, porque a ver lo que puedes hablar en el tiempo de tomarse una caña. Al menos yo, que tardo de media dos segundos cuarenta y cinco centésimas. Cronometrado.
Y ya no digo que sea un o una gilipollas. Lo mismo en ese momento no puede o no quiere atenderte (si lo hicieran con todo el mundo no harían otra cosa en todo el día) en cuyo caso puedes irte decepcionado, para una vez que lo ves, y no es esa la intención.
Por eso, cuando veas a alguien famoso, mejor pasar del tema a menos que tengas intención de hacerle alguna putada.
Que conste que yo soy famoso anónimo.



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