Mosca Loca
MOSCAHijoputaLOCA

Qué cabrón

En este artículo voy a seguir con el diccionario. La otra vez fue guarra, hoy le toca a cabrón.
Cada vez son más los que conocen el significado de este piropo, pero aún quedan unos cuantos que todavía se ofenden cuando lo oyen, si se refieren a él.
Porque está claro que es un piropo, a mí me encanta cuando me lo dicen.
Aún recuerdo la anécdota de un profesor mío de inglés, muy correcto él, que no sé cómo tuvo que traducir este palabro del inglés al español. Por supuesto no iba a decirlo tal cual era así que tuvo que inventarse otra forma más artística. Dijo: es como una cabra, pero de malo. Hostia, cabró-on, dije yo en voz alta en medio de la clase al oír eso.
Un cabrón venía siendo hasta ahora un cornudo, de modo que es lógico que se enfadaran porque la verdad ofende, pero ya casi no se utiliza en ese sentido, se ha quedado obsoleto, dejando paso a otros términos como venao’, cornípedo, habrá que elevar el marco de la puerta, le llega el calcio hasta las palmeras y otras expresiones a cual más ingeniosa.
Ahora cabrón se utiliza con otro significado. Como dijo mi profesor de inglés, un cabrón viene a ser alguien al que todo le sale bien, el que se puede reír de los demás con alevosía, al que se le ocurren las cosas más ingeniosas y el que sabe hacer algo de lo que nadie más es capaz. O poca gente.
Por supuesto, no es necesario tener todas las cualidades para que te digan cabrón, con una de ellas basta. De hecho, con que se te escape alguna de vez en cuando ya es suficiente para que alguien que se haya dado cuenta te alabe con tan gratificante calificativo.
Algo parecido ocurre con hijo de puta o hijoputa. Viene utilizándose para nombrar a los hijos del pueblo, a esos cuya madre es propiedad de todo el que la quiera, previo pago, claro está. Por lo tanto, llamarle a alguien esto, sobre todo si no es verdad, suele sentar mal.
Lo que pasa es que, aunque sigue usándose de esta manera, también ha derivado su significado viniendo a ser un cabrón, pero elevado a la enésima potencia. Tú ya no eres cabrón, tú lo que eres es un hijoputa. O sea, que también es un piropo, y además de los gordos. La diferencia se nota en el tono de pronunciación.
Así que la próxima vez que te digan que eres un cabrón, o un hijoputa, da las gracias, porque te están demostrando su admiración, y que te tienen una envidia sana.



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