Mosca Loca
MOSCAY que cumplas muchos másLOCA

Feliz cumpleaños

Recuerdo de cuando iba al colegio cuando era el cumpleaños de alguno de mis compañeros o compañeras y llevaba una bolsa llena de caramelos y demás golosinas para repartirlas a todos en clase y así celebrarlo. Luego esperabas ansioso que llegara tu cumpleaños para hacer lo mismo.
Pero resulta que hay quien nace en verano, o en navidad, o en vacaciones de semana santa, y no hay clase ni compañeros con los que compartir ese afán de enriquecer a tu dentista. Entonces empiezas a querer inventarte otra fecha de nacimiento o celebrar el santo con tal de repartir dulces y hacer amigos.
Luego creces y la cosa cambia. Resulta que el día de tu cumpleaños te gustaría pasarlo tocándote los huevos, o los ovarios, según sea, y de ir a trabajar no quieres ni oír hablar, pero a joderse toca.
En el colegio estás deseando que te canten el cumpleaños feliz y ser el centro de atención, pero de mayor deseas que nadie se acuerde y pasar desapercibido. Hasta que apagan la luz y aparecen con la tarta y el confeti. Y el jefe con un gorro y un matasuegras.
Y empiezan a echarte unas indirectas a las que le sobra el in para que te pagues algo en el bar de abajo cuando acabéis el turno. Pero tú no quieres porque sabes lo que va a pasar, van a ponerse de acuerdo todos juntos para cantar el japi bertdei tu yú en público para que todo el mundo se te quede mirando y pases una vergüenza enorme y te pongas colorado.
En el colegio odiabas que tu cumpleaños cayera en domingo, por lo que pasabas a celebrarlo el lunes. Ahora estás deseando que ese día haya huelga, o puente, o una catástrofe nuclear con tal de no tener que madrugar.
¿Y los regalos? De pequeño te regalaban cómics y cosas de poco valor pero que te hacían ilusión mientras que en la época adulta tus amigos se gastan un pastón en pollas de plástico, muñecas hinchables, en tarjetas al más vago y un largo etcétera. Aunque a mí me hizo ilusión que me regalaran unos calzoncillos de superman.
El caso es que la cosa me gusta, yo hago también siempre lo mismo, un poco de cachondeo para acabar con la rutina, que una vez al año no hace daño. Total, un año más que pasa y un cumpleaños menos que te queda por celebrar. Esa noche borrachera y al día siguiente llamas al trabajo para decir que estás enfermo.
No hay nada como hacerse cada vez un poco más viejo.



Pagina Principal