Mosca Loca
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Los jóvenes de ahora

La juventud de hoy día ya no tiene valores, ya no cree en nada, ya no lucha por nada, no es como la de antaño, con revoluciones y manifestaciones y lucha por lo creíamos justo, peleando por lo que queríamos. Hoy día lo tienen todo hecho y se dedican a perder el tiempo.
Si no exactamente con esas palabras, con otras parecidas, pero el mensaje es el mismo. Gente que dice que cualquier tiempo pasado fue mejor, aunque fuera peor, porque no hay mal que por bien no venga y la dificultad es lo que realmente te enseña. Puedo estar más o menos de acuerdo en esto último, pero pienso que los jóvenes de antes y los de ahora, como miembros de una misma especie animal, tenemos los mismos impulsos y hacemos las mismas cosas una y otra vez, generación tras generación, si la situación lo requiere.
Leyendo libros de historia, preguntando a nuestros mayores, o viendo series y documentales en televisión podemos enterarnos de cómo los universitarios se revelaban contra el régimen y demás. ¿Podemos nosotros manifestarnos contra la dictadura? ¿O contra la libertad de expresión? ¿O contra la pena de muerte? Lo que está claro es que no vamos a manifestarnos porque sí, habrá que esperar que ocurra algo en lo que no creamos para mostrar nuestro desacuerdo. ¿Cómo pueden esperar los antiguos jóvenes que nos manifestemos si no hay nada por lo que manifestarse? La salidas a la calle o las sentadas no son tan espectaculares como antes porque afectan a menos gente. Manifestaciones contra la logse, contra la lou, contra el servicio militar y demás que afectan a unos pocos en un determinado espacio de tiempo y después se acabó. Manifestaciones contra eta, etcétera. No salen a la calle, o bien porque ya han pasado por ese mal trago y no les afecta en ese momento, o bien porque son demasiado jóvenes aún para entender de qué va la cosa.
Pero en los sucesos que nos afectan últimamente creo que se ha demostrado con creces la solidaridad y las ganas de que las cosas funcionen bien de los jóvenes de hoy y nada tienen que envidiar a los de los tiempos del tío Paco: el chapapote, el plan hidrológico nacional (tanto a favor como en contra), la amenaza de guerra y, cuando ésta cesó, la guerra en sí.
Las manifestaciones son multitudinarias, en las universidades se mueven y hacen cadenas humanas, o sentadas frente a embajadas, asambleas y demás, debates informativos. Ruido, al fin y al cabo. Pero no sólo se van a manifestar los jóvenes. Esa gente que se queja de que ya no hacemos nada también podría sumarse a la fiesta, para que seamos más, para hacer más ruido todavía. No se puede dejar toda la responsabilidad a la juventud, está bien echar una mano, que esto nos afecta a todos.
Porque a diferencia de hace unos años, hoy día todo el mundo puede estudiar. Antes poca gente tenía posibles para estudiar y había que ponerse a trabajar para ayudar a la economía familiar. Los viejos eran analfabetos, o casi, excepto unos pocos, y los jóvenes, cuando las cosas mejoraron y empezó a estudiar todo el mundo eran los que aportaban el nivel intelectual y cultural de la sociedad y eran los que mejor sabían las cosas, los que más conscientes eran de la realidad de lo que estaba pasando y los que tenían que ocuparse si querían que las cosas cambiasen.
Hoy, entre la reforma educativa que nos hace quedar tontos, y que los mayores son todos los que antes estudiaban y que ahora, además, se les suma la experiencia, se ponen a hablar con alguno de nosotros y nos dejan a la altura del betún y pecamos de ingenuos y de poco informados. Nos ha jodido. Y todavía la culpa es nuestra. Cuando acabamos de empezar a enterarnos de las cosas, porque de lo que ha pasado antes no sabemos nada porque estábamos jugando o viendo los dibujos, ya se nos exige que sí, que tengamos conciencia anterior, que con siete años ya podrías estar viendo el telediario en vez de salir a jugar a las canicas o ir al colegio, que empieza también a las tres, misteriosamente. Si a eso sumamos el escaso nivel educativo ya ni te cuento, reformado por gente de esa, de los jóvenes de antaño, de los que ahora se quejan que somos tontos. Algunos lo intentamos y somos autodidactas, pero aún no hemos tenido tiempo suficiente de ponernos a la altura. Que a mí todavía me cuesta seguir la información porque a veces hacen referencia, sin explicar, a algún hecho de mi época de chupete y a partir de ahí pierdo el hilo.
Y lo que no soporto es la manía de los políticos de intentar desviar la atención o nombrarnos tratados por el nombre, sin decir de qué van, para evitar que nos enteremos de algo. Conforme estoy escribiendo esto me voy indignando cada vez más, así que mejor lo dejo ya.



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