Mosca Loca
MOSCAMe encanta ver cómo sube la audiencia en cuanto se menciona el sexoLOCA

Sexo, por favor (secuela)

Más, más, más. Más del tema, me pedís por imeil. Os gusta que la gente hable de sexo, ¿eh? Lo mismo los viciosillos quieren utilizar estos artículos para convencer a alguna muchacha que se esté haciendo la difícil. Bueno, pues hablaré.
Veamos. Masturbación femenina. Muchos hombres se preguntan si las mujeres se masturban. No puedes ir por ahí preguntando a cualquier mujer que te cruces si se masturba porque o te dice que no o rehuye la pregunta o, los mas probable, te suelte una hostia que te quedes temblando. Lo hacen, pero no lo reconocen, por lo que si intentas hacer una encuesta el resultado va a ser completamente falso. La herramienta más eficaz para que la peña no mienta es el anonimato. Internet es una fuente fiable. Creo recordar que el ochenta y seis por ciento de las mujeres reconocen masturbarse, o al menos haberlo hecho alguna vez. Pero es un tema tabú por lo que se oculta no vayan a tacharlas de guarras, ¡por dios! Aunque, ahora que lo pienso, puede que sea más del ochenta y seis porque la misma estadística decía que cuatro de cada cien tíos admitían no haberse hecho una paja nunca y eso sí que no me lo creo.
El caso es que el anonimato da mucho juego. Yo rara vez me meto en un chat, pero de vez en cuando sí lo hago. Pues una vez conocí a una chica, que no me acuerdo de dónde era, y no sé cómo empezamos a hablar de sexo y de nuestras experiencias y no sé qué más. En la parte que tocaba a lo de la masturbación, la chica me dijo que sí lo hacía, pero que después se sentía culpable. También me dijo que le había preguntado a sus amigas y que todas le decían que no, que nunca, pero que ella estaba segura de que sí, aunque lo negaran.
Y es que está mal visto, no sé por qué, el darse placer a uno mismo, cuando es la cosa más normal del mundo. Dos personas hablando y una de ellas suelta algo de una paja y la otra lo (la) mira como a un (una) depravado (depravada) y un (una) guarro (guarra). Aunque la noche antes esa persona se haya toqueteado hasta el éxtasis. Es lo de la hipocresía que hablaba en el anterior artículo.
La vergüenza o los complejos. En la soledad e intimidad del cuarto la imaginación, factor realmente muy importante, vuela mucho más y una persona puede disfrutar también mucho más que cuando está con la pareja. ¿Por qué? Porque en ese momento no existen michelines, ni cartucheras, ni piel de naranja, ni pechos caídos, ni granos, ni pollas pequeñas ni nada de nada. Sólo estás tú y tu mano. Mientras en pareja, sobre todo le pasa a las mujeres, empiezas que si a meter barriga, que si a que no te mire desde no sé qué ángulo, que no toque aquí o acá y demás.
Y ya no digamos lo de que qué pensará la otra persona. Que le gusta tal o cual cosa que se hace cuando está solo o sola, o que hacía en alguna o algunas de sus relaciones anteriores, pero que no se atreve a pedirle a su pareja actual no sea que piense que es un o una pervertido o pervertida.
De lo que deducimos que los problemas que impiden disfrutar del sexo al cien por cien son el qué dirán y los complejos. Superado eso, ya solo falta adquirir experiencia.



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