Mosca Loca
MOSCAMe gusta viajar, pero en vez de ver monumentos me gusta salir de fiesta por los sitiosLOCA

Viajes y turismo

Cuando pienso en este tema no puedo evitar imaginarme a los japoneses con sus cámaras echándole fotos a todo lo que se cruza en su camino. Echarle fotos a todo cuando vas de viaje es como si trataras de coleccionar destinos turísticos, como si viajar mucho formara parte de tu currículum y tuvieses que demostrarlo aportando pruebas.
Viajando se aprende. Depende dónde vayas se conocen nuevas culturas, gastronomía, palabras del nuevo idioma, distintas formas de vida, la forma de ser de las personas... Muchas cosas. Y ver una foto posando al pie de la torre Eiffel no te enseña nada.
Unos destinos bastante apetecibles e instructivos son, por diversas razones, China, La India, Grecia, México, Cuba, Turquía, Brasil y, por supuesto, cualquier país del continente africano.
Cada vez que sales de viaje tienes en la cabeza la idea de volver. Aunque en clase turista, que suele ser muy poco tiempo, dices que qué cortas son las vacaciones, si fuesen un poco más largas estás deseando largarte y coger tu cama. Echas de menos ver la tele sentado en tu sofá. Y, claro está, también echas de menos a la gente. Porque si te vas para una semana o quince días no los echas de menos porque sabes que vas a volver enseguida, pero si el retorno es indefinido la cosa cambia.
Lo ideal de un viaje es aprender sobre la gente y las culturas de los demás. Ver monumentos y museos no te aporta nada nuevo porque no sabes qué es lo que estas viendo. Vas a Medina Azahara, en Córdoba, y ver un montón de piedras no te dice nada porque no conoces la historia y no le ves significado alguno. Si resulta que hay guía y te explica y te introduce en los hechos no te enteras de nada y si lo haces se te olvidará en cuanto desvíes la atención a otra cosa. Sólo recordarás los detalles macabros como, por ejemplo, el caso de una capilla de la catedral de Murcia.
Resulta que hay una capilla en la susodicha catedral que queda fuera del perímetro, pareciendo que está fuera de la misma, que no pertenece a ésta. Para introducir la capilla mandaron esculpir una cadena para abrazarla. Pero ¿quién mandó hacer la cadena? ¿Quién fue el escultor que la hizo? Aunque el o la guía lo haya dicho tú no te acuerdas, sólo recuerdas que la hizo tan perfecta que le cortaron las manos y le sacaron los ojos para que no pudiese hacer otra igual. Menudo agradecimiento. Si lo llega a saber la hace mal. De esas cosas sí que te acuerdas.
Yo diferencio entre turista y viajero. Turista viene a ser el que quiere ir a muchos sitios, a ser posible a todos, con prisa de verlo también todo en el menor tiempo posible. Llegar, echar una miradita y largarse, sin enterarse de nada. Eso no es vivir. El que vive es el viajero. Este hombre viaja sin prisas, sin dinero a penas, buscándose la vida como puede para seguir su camino, conociendo los detalles mínimos de las sociedades por las que se mueve y pasando de las superficialidades que caracterizan al turista, haciendo lo que viere allá donde fuere, y aprendiendo. Tiene más tiempo para asimilar la información. Ser un nómada, en otras palabras.
Un ejemplo claro de la diferencia entre turista y viajero es cuando sales. Los turistas suelen ir en viajes organizados y los llevan por lugares turísticos, donde no hay más que turistas. Vayas donde vayas ves más gente de tu país o continente que nativos del de donde estás.
El viajero se mueve por cualquier sitio. Recorre tugurios de mala muerte, o de buena, depende, y no ve turistas con sus gafas de sol de marca, sus pamelas y sus cámaras de fotos. Sólo ve gente del país, que acaba de salir de trabajar o que va a entrar ahora, gente que se mueve por ahí para distraerse un poco. ¿Cómo vas a conocer la cultura del país si no haces otra cosa que cruzarte con gente de tu misma condición? ¿Que vas a hacer, creerte lo que te cuenten los guías, que siempre intentaran venderte la moto y quedar bien? Lo que tienes que hacer es ver las cosas con tus propios ojos.



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