Mosca Loca
MOSCALos altibajos del destinoLOCA

Rebajarse o morir

Reducción de plantilla. Casi el cuarenta por ciento de los trabajadores al paro. Tomás fue uno de ellos. A la puta calle. Habrá indemnización económica. Una mierda de pato por año trabajado. Con eso y los pocos ahorros que tenían, su familia podrá sobrevivir un par de meses. Tres, a lo sumo. Y eso apretándose el cinturón hasta cortar el riego sanguíneo. Su mujer se pone a limpiar escaleras para sacar unas pelillas con las que vestir a los niños para que puedan ir limpios al colegio. Las apariencias. Aunque pasen penurias y tengan que comer pan y aceite tres días a la semana nadie puede saber que pasan falta. La indemnización y los ahorros se acaban. Limpiar escaleras y el dinero del paro no da suficiente para salir del paso. La vida está muy cara. Todavía han de pagar la hipoteca. El banco está sangrándoles. Y Tomás no encuentra trabajo. A cualquier sitio donde va le dicen lo mismo. Obligatorio experiencia. Menos de veinticinco años. Con conocimientos de informática. Nivel medio alto de inglés. Vayas donde vayas te piden alguno de estos requisitos. Tomás sólo quiere algo de dinero para comer, para pagar el banco y los recibos de luz y agua. Se ducha con agua fría para no gastar gas. El teléfono lo cortaron para quitarse una pagamenta. Si había que llamar ya utilizarían una cabina. La época en la que vivían bien, no holgadamente pero sí con comodidad, ya sólo es un vago recuerdo. Su mujer ha encontrado un trabajo en un almacén. Son catorce horas diarias y pagan una mierda pero al menos sacas algo más que limpiando escaleras. Espérate mujer, que seguro que encuentro algo. Por si acaso, cuando lo encuentres lo dejo. En el periódico hay un anuncio. Parece alentador. No piden requisitos. Ni edad ni experiencia, ni informática ni idiomas. Nada. Dos plazas. Cuando llega al lugar ve que hay doscientos candidatos. Muchos de ellos jóvenes. Seguro que sobradamente preparados. Aunque no pidan nada en especial seguro que a la hora de elegir prefieren uno de estos antes que a mí. Y no puedo llorarles con que no tengo un duro y lo necesito porque entonces sí que no. Decidió no entrar. Media vuelta y a casita. Las apariencias. A la mierda las apariencias. El hambre era más fuerte que las ganas de aparentar, que querer ocultar la desdicha. Si hay que pedir se pide. Si hay que hacer la calle se hace. Si hay que rebajarse, pues se rebaja uno y ya está. No se puede hacer nada. Por las mañanas seguiré buscando un trabajo. Y por las tardes a la gran vía. Un cartelito que inspire lástima y a esperar la caridad. No se conseguirá mucho dinero pero al menos lo suficiente para pasar el día. Mi mujer se está destrozando la espalda en la maldita fábrica. Los niños sienten desilusión por no recibir un regalo de cumpleaños. Un tren eléctrico y unos patines, piden. Tendrán que conformarse con un cochecito de madera. Eso si Juan el carpintero tiene a bien regalármelo. Se lo pagaré con creces cuando encuentre trabajo. Menudo favor me haría. No soportaría ver cómo la cara de ilusión a la espera del regalo de cumpleaños de mi hijo se torna decepción al no recibir nada. Y cómo coño le explico que su papá no tiene trabajo, que no tenemos dinero ni para comer. ¿Cómo se lo explico? ¿Cómo? Tan pequeños son. Tan poco conscientes del mundo de alimañas en el que viven. Tan poco concientes del valor del dinero. Madre de Dios. Y pensar que todavía hay quien vive con menos...
Observa a los profesionales. Para aprender. Puede que tenga que dedicarse a esto durante mucho tiempo. Espera que no sea así pero no puede saber cuanto durará, cuando encontrará el empleo. Los mendigos se hablan entre ellos. Se conocen. A saber cuanto tiempo llevan por las calles. A saber cuanto tiempo llevan viviendo así. En la puerta de la iglesia hay varios a la espera del duro que le falta para comprar una barra de pan. Hay mujeres también. Todos se hablan. Todos se conocen. Yo soy nuevo en esto. ¿Cuánto tardaré en hacerme un hueco? ¿Cuánto tardarán en aceptarme? Seguro que satisfacen sus necesidades sexuales entre ellos. Sexo inseguro, porque no van a comprar condones. No tienen para comer y van a comprar condones. Lo mismo ella está pensando en quedarse embarazada. Si se queda lo mismo la recogen en algún centro y puede dormir bajo techo y comer caliente al menos hasta que nazca el niño, deje de darle el pecho y se lo quiten...
Si me quitan a mis niños mejor me suicido. Ahora hasta me da vergüenza quejarme. Si algo va mal, todavía puede ir peor.



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