Mosca Loca
MOSCABasado en los famosos personajes de R. Goscinny y A. UderzoLOCA

Murcianix y el parte meteorológico

Estamos a principios del siglo veintiuno después de Jesucristo. Toda la península ibérica se halla cubierta por nubes amenazantes de lluvia, nieve, granizo... ¿Toda? ¡No! Una pequeña comunidad autónoma uniprovincial poblada por irreductibles murcianos resiste todavía y siempre a la invasión de agua caída del cielo. Y la vida no resulta sencilla para las guarniciones de cúmulos y estratos que intentan atravesar las fortificadas sierra del Taibilla, sierra de María (Almería), sierra de la sagra (Granada), sierra del Segura (Albacete) y la sierra de Salinas (Alicante)...
Si señor, no hay más que ver el mapa. Después de comer, acaban las noticias y sale el hombre (o la mujer) del tiempo. En el fondo de la pantalla el mapa de la península. Portugal en gris. Todo el país cubierto por nubes, rayos, gotas de agua, copos de nieve, rayas que no se sabe si significa niebla o viento... ¿Toda? ¡No! En Murcia un sol como un huevo frito. El único sitio del país. Yo sospechaba que era una mancha que había en la tele y no dejaba ver lo que había debajo pero luego resultaba que no, que no había mancha, que era un sol que habían puesto ellos, los de la tele. Y lo peor es que aciertan. Un sol y un calor impropios del invierno. Toda España con el calefactor encendido desde hace dos meses y nosotros en manga corta. Sinceramente creo que los meteorólogos no se calientan la cabeza. Ponen un sol directamente sobre Murcia sin pararse a comprobarlo. Total, pa' qué. Si van a acertar, si está cantao'. Y cuando llueve es un calabobos de un cuarto de hora. Ya está. Ya no llueve hasta el próximo año bisiesto.
Y nos resistimos a que llueva, ole ahí tus huevos. El druida se encarga de preparar la poción mágica que tiene un efecto Foehn. El efecto Foehn impide que llueva. El agua se queda en la montaña y cuando la nube logra atravesarla y llegar a Murcia está más vacía que mi cartilla de ahorros. Así no se llenan los pantanos.
Y es que nos caímos en la marmita cuando éramos pequeños. El agua debe pensar que con el diluvio del 1434 (tres meses: desde noviembre del 34 a enero del 35) teníamos más que suficiente para los restos, que ya no era necesario que lloviera nunca más. Y ya puedes coger el arpa y cantar la virgen de la cueva, ya, que estás que llueve. No se nos va a caer el cielo encima, no.
Y pensar que hay sitios donde llueve a mansalva, que el agua sobra, que no tienen sitio donde meterla y va a parar al mar, desperdiciada, tirada, desaprovechada, con la falta que hace en el sur de España.
Y no la pidas que se negarán a hacerte el favor, ahí te deshidrates, tirándola al suelo delante de tus narices aunque tu tengas la boca reseca por la sed. Abocan la botella lo suficientemente lejos para que no llegues a cogerla, para que no te de tiempo.
Luego es al revés, les pasa algo a ellos y piden ayuda y solidaridad del resto del país, pero si Murcia necesita agua, naranjas de la China. Ni que fuésemos a quitársela. Si sólo queremos la que sobra, la que tiran. Si nosotros nos apañamos con poco, lo llevamos haciendo desde Dios sabe cuándo.
Pertenecemos a un mismo país, ¿no podemos compartir el agua que cae en un mismo suelo?



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