Mosca Loca
MOSCAQue no se diga que no vivimos en un país libreLOCA

La ley seca

Diez de la noche. Has quedado con unos amigos para cenar. Estás muerto de hambre porque nunca cenas tan tarde y no estás acostumbrado. Pero, oh, sorpresa, oh, dolor, te das cuenta que no te queda cerveza. Una mísera lata para siete comensales. No puede ser. Ni vino. No les puedes poner agua, que cría ranas. ¿Y dónde vas a comprar ahora? Todos los supermercados están cerrados desde hace una hora. No queda sino ir a las gasolineras.
Pero he aquí la segunda bofetada de la noche. Llegas tan campante después de recorrer a pie unos dos kilómetros con tus dos euros en el bolsillo y cuando le pides al gasolinero expendedor que al mismo tiempo es empleado que te de un par de litros te dice que no, que a partir de las diez no se puede vender alcohol.
Tú, que ya no te acuerdas cuando cumpliste la mayoría de edad del tiempo que hace, te quedas patidifuso, a punto de saltar de alegría porque te han echado menos años de los que tienes, sacando el carné porque crees que lo de no vender alcohol es sólo para menores. Entonces te echan otro jarro de agua fría por la espalda cuando te dicen que no, que la ley es para todo el mundo. Ni menores ni mayores ni abueletes. Nadie.
Y yo me quedo rumiando de vuelta a casa. ¿Qué se gana con esta ley? ¿Recordarnos al tío Paco? Yo puedo ir a menos cinco con la tarjeta de crédito a rebosar, vaciar la gasolinera y llenar mi mueble bar, pero no puedo ir después a comprar una cerveza. ¿Es para que la gente no haga botelleo (o botellón, como dicen en el resto de España)? Porque cuando yo hago botelleo compro las cosas el día de antes. ¿Es para que la gente no beba de noche? Porque lo compres cuando lo compres siempre vas a beber de noche.
Porque si fuese a comprar vodka, ginebra, güiski, ron o lo que sea pues todavía se puede entender. No tiene sentido, pero se puede entender. Porque no vas a cenar con coñac. Pero que no puedas comprar vino o cerveza no lo entiendo.
Es que es una prohibición estúpida. O se prohíbe del todo, o no se prohíbe, pero con prohibirlo a medias sólo consigues aguarle la fiesta a algún rezagado, que la próxima vez se apura en comprarlo antes, y esta vez el doble, para coger un ciego que valga por dos, por la otra noche, y acabar en el hospital en coma.
Y es que con las soluciones de nuestro gobierno fascista reprimido, como dice mi abuela, es peor el remedio que la enfermedad.
Ya me estoy imaginando al ministro que se encargue de estas cosas, tomándose una cerveza en el bar y pensando: "voy a prohibir que la gente beba alcohol -otro trago a la cerveza-. Sí. La gente es muy irresponsable y yo tengo que preocuparme por ellos, protegerlos, y no puedo dejar que se emborrachen. Me siento como su padre. Soy el padre de España, de los españoles -otro trago más-. No les puedo dejar llegar tarde a casa. Hay que castigarlos."
Y celebra la aprobación de la ley abriendo tres o cuatro botellas de cava. Eso sí, compradas antes de las diez de la noche.
De aquí a que impongan el toque de queda sólo media el canto de un duro.



Pagina Principal