Mosca Loca
MOSCAPara lo que me queda que estar en el convento, me cago dentroLOCA

Tiene usted que cuidarse

Los cojones.
La gente tiene miedo a la muerte. Cómo si pudieses huir de ella.
No hay manera de quitarnos esa mala costumbre que tenemos los humanos por morirnos un día y no resucitar nunca. Es una manía muy fea, que obliga a tus parientes y amigos a prepararte un funeral y un duelo y todo eso para que estés con los tuyos cuando te vayas. Un poco tarde me parece a mí. Unas horitas antes y uno podría despedirse. Ahora qué más da, si no te vas a enterar.
Pero lo que iba diciendo, que nadie quiere morirse. A todo el mundo (o casi) le entra el pánico cuando el médico le dice que corre riesgo de infarto de modo que a ver si puede evitar ese tocinito, que tiene los pulmones hechos mierda y que se deje el tabaco, del hígado ya apenas le queda nada por lo que debería dejar de tomar bebidas alcohólicas o se nos muere de un momento a otro.
Yo todavía no conozco a nadie que le haya hecho caso al médico y no se haya muerto. Lo mismo ha durado un poco más de tiempo, pero, desde luego, no de vida.
Porque a quien yo me refiero, damas y caballeros, es a esas personas de avanzada edad, esas personas que en un par de telediarios o como mucho medio más se nos van para el otro barrio y no van a volver ni en navidad. Entonces, ¿qué más da que se tome un carajillo o no para lo que le queda por ver? Si a mí me dicen que si dejo todos mis vicios voy a vivir dos o tres años más a tomar por culo esos años. ¿Que son treinta meses más cuando llevas a rastras casi ochenta años? Y, desde luego, para pasarme los últimos momentos de mi vida amargado por todas las prohibiciones que le ponen a uno, casi que disfruto a tope los dos informativos que me quedan y si me pierdo el informe meteorológico lo mismo da porque no me voy a enterar.
Que otra cosa es que la esperanza de vida si llevas cuidado sea de treinta o cuarenta años más, que te pille de joven la mala suerte y o te cuidas o la cascas. Entonces sí. Entonces vale. Pero para un par de míseros días casi ni molestarse.
Tú imagínate hecho polvo en la cama de un hospital. De ésta no sale, le dice el matasanos a tu parienta. Entonces, ¿por qué no le deja que se tome el último cigarro? Es como follar con condón estando tu mujer ya embarazada. ¿Va a servir de algo? Pues no porque ya está preñada. No se puede quedar otra vez. Pues con lo del cigarro lo mismo. Si ya está con un pie fuera y todos los cigarros que lleva encima, uno más y acabemos de una vez.
Si lo hago, me muero. Si no, también. Pues para eso, casi que mejor lo hago.
Y siempre lo mismo, y todo el mundo igual. El hombre (y la mujer) es el único animal que no aprende, el único animal que empieza de cero algo hasta en el lecho de muerte.



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