Mosca Loca
MOSCAMi CariñicoLOCA

Y llegó el amor

Estoy viviendo un sueño. Espero no despertar porque es realmente agradable. Un poco angustioso también, quizá.
Esta sensación en la que estoy sumido me hace recordar el artículo titulado "¡Oh!, el amor" que publiqué no me acuerdo cuando, al principio de colaborar con esta página.
Ese artículo hablaba del amor de verdad, del que no existe (creía), del que nunca llega o no dura en caso de hacerlo.
Yo espero que dure.
Esta sensación también me recuerda al artículo titulado "La Teoría", publicado hace poco. ¿Es una de las excepciones de las que hablaba o me he equivocado en dos de mis antiguas opiniones, así, de golpe? ¿He de cambiar de parecer o solo tengo que esperar para que mi opinión se haga más fuerte? Sinceramente deseo tener que cambiar de opinión. No solo no me importaría reconocer que me he equivocado sino que espero tener que hacerlo, quiero hacerlo.
Esta mujer me hace sentir distinto y seguro de mi mismo. Me hace sentir bien, me da confianza y un cariño que empezaba a necesitar urgentemente. Ha llegado en el momento justo.
También hablaba en el primer artículo al que me he referido al principio del presente de lo que se siente cuando ella (o tu) está fuera, por estudios o por lo que sea, y solo puedes verla, por ejemplo, una vez al mes.
Eso es exactamente lo que me pasa a mí.
Yo creía que podía aguantar la espera, un solo mes, acostumbrado como estoy a no tener a nadie durante más tiempo. Pero no. Es mas difícil de lo que imaginaba. Y es que no es lo mismo no tener que tener y no poder verla.
Se siente un vacío en el estomago. Una sensación de como si no cupieses dentro de tu propio cuerpo y fueses a reventar por algún sitio para liberar todo eso que parece que sobra en tu interior. No haces mas que escuchar canciones románticas y con sentimiento, en mi caso Fito & Fitipaldis, que me la recuerdan mucho por cuestiones que no vienen al caso, y te identificas con todas, crees que todas están hablando de ti. El tiempo pasa mucho más despacio y tienes tiempo de sobra para pensar durante las noches en vela. Y se te pasan por la cabeza toda clase de barbaridades.
Porque confías en ella. Sabes que no va a pasar nada en el tiempo que estáis separados pero aún así no puedes ahuyentar una sombra, mala sombra, que te mete en el corazón la desagradable sensación de que te va a dar un disgusto muy gordo cuando vuelva.
Porque si no te importa te da igual, a rey muerto rey puesto, pero si la quieres no es lo mismo. Si la quieres, esperas hasta que vuelva. Y si cuando vuelve te da un disgusto, la herida tarda en cicatrizar. Por eso, si ha de darme un disgusto, cuanto antes mejor.
Pasa el mes. A ti te ha parecido un siglo pero solo han sido treinta días. Está aquí un fin de semana que pasa en un suspiro y vuelta a empezar. Otro eterno mes de espera para el gratificante premio de dos días.
Mortal.



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