Mosca Loca
MOSCA¿Por que la gente juzga por lo ve en el exterior antes de asegurarse de ver que hay en el interior?LOCA

El gitano Vargas

El gitano Vargas busca trabajo y no lo encuentra. En realidad sí lo encuentra, es decir, encuentra puestos de trabajo, gente que busca otra gente para ocupar una bacante. Lo que pasa es que no se lo dan. No cumple los requisitos, dicen. O ya le llamaremos. Por lo que pueda pasar, piensan. Es gitano y no me fío. Éste nos la hace seguro.
El gitano Vargas tiene cuatro hijos. Y una mujer, por supuesto. Una gitanica que le enamoró hasta los güesos y ahora eran uña y carne. Cuatro hijos. Cinco bocas que alimentar y la suya seis. Y ni un duro porque nadie le da trabajo. Pero él insiste. Busca que te busca y sigue buscando.
Pero mientras, tiene que comer y ha de sacar el dinero de donde sea. A veces roba. A veces tima a la gente. Otras veces le encargan trabajitos esporádicos. Cosa fina. Ideal, según ellos, para un gitano. Algún aviso, algún pasaporte, alguna entrega, hacer de enlace... Lo que sea con tal de sacar algo de pasta con que comprar el pan para que sus hijos no le digan tengo hambre, papa.
La gente empieza a conocerlo. Mira, se dicen dándose un golpecito con el codo, ese es el gitano Vargas. Mala gente de verdad. Ni te cruces con él.

El gitano Vargas es el típico tío que cuando la gente se lo cruza desvía la mirada y, si puede, se cambia de acera. Cría fama y échate a dormir. Si antes no le daban trabajo ahora menos. Él tenía la esperanza de poder ganarse la vida honradamente y dejar de hacer estos trabajos sucios. Pero tenía que comer. Cuando empezó no lo conocían. No le daban trabajo por ser gitano. Ahora no se lo dan porque lo conocen y saben lo que hace. Y encima dicen ¿ves?, menos mal que no le di el curro.
Ya no puede salir de este mundo. Renuncia a ganarse la vida por el lado legal, así que hace todo lo que puede por el ilegal. Así es la vida. Con lo que te toca te quedas. Lo que pasa es que jode que siempre sea la misma historia. Lo mismo le ocurre al gitano Heredia y al gitano Cortés. Y encima hereditario. Ese es el hijo de Vargas, o de Heredia, o del que sea, así que ya lo sabes. Ni agua.

Y la historia se repite. Con el gitano Vargas, con el moro Mustafá o el negro Mbuana. O con el punkarra Martínez o el heavy González. Es lo mismo. Siempre. No solo con las razas, o etnias si queremos ser políticamente correctos, sino también con las pintas. Porque la forma de ser de una persona cambia automáticamente con cortarte el pelo o quitarte el piercing. De golpe, zas, por arte de birlibirloque.

Lo Pagán, zona de marcha. Sábado noche. Bares heavys y punkis y todo eso por un lado. Bares bakalas por otro. Y yo por ahí suelto dando vueltas. Follones. Paso el ochenta por ciento de la noche en la primera zona y no he visto un solo follón en unos ocho años. La otra zona, la pija. La de los pastilleros y peinados en forma de cenicero. Un follón por semana. Conozco a los seguratas y están hartos de tanta bronca. En la zona heavy no hay seguratas porque no hace falta. No hay ni uno. Sin embargo a la hora de pedir trabajo prefieren al del cenicero porque del de los pelos verdes de punta no se fían.
Dicen que en este mundo no solo hay que ser honrado sino también parecerlo. Yo digo que no, que no es necesario ser honrado, que basta con parecerlo. Es mas, siendo honrado no vas a ningún sitio. Si quieres ser alguien has de ser un sinvergüenzo (o una sinvergüenza). Pero un sinvergüenzo (o una sinvergüenza) con buena pinta.
Y no son ellos, los dueños. Resulta que a los dueños les da igual, dicen. No le importa quien sea el que realice el trabajo, lo que pasa es que quien manda es la gente y la gente sí es racista o le da miedo el pendiente en la ceja. Así que a joderse y a aprender a buscársela de otra manera.

Y es que qué podemos esperar de un país donde lo único que importa es la imagen, y no las cualidades que tenga uno (y una) para desempeñar tal o cual función.



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