Mosca Loca
MOSCAA veces es mejor dejar las cosas como están para evitar una desilusiónLOCA

Romper el encanto

La primera impresión es la que queda y a veces es mejor no romper el encanto porque resulta que a menudo las apariencias engañan.
Contaba Arturo Pérez-Reverte que un día, como muchos otros, se hallaba él tomando su café, su cerveza, o lo que fuera, en la mesa de un bar y vio entrar a un tipo. Un tipo como Dios manda, según él, que se toma uno o dos vasos de coñac, así, a palo seco, a las ocho de la mañana, sin pestañear, sin decir ni media, pagar y salir por donde ha venido. Un tipo duro de los de antes. Un tipo tranquilo, que no habla, que no se mete con nadie, pero nómbrele usted a su madre, su mujer o sus hijos y le suelta un sopapo que no lo cuenta, así, sin abrir la boca, sin pedir explicaciones ni amenazar. Te sacude y ya está.
Pero a lo peor resulta que no.
Pues como iba diciendo, mi primo decía tener mili en ese tipo de cosas y, aunque le hubiese gustado acercarse, tirarle de la lengua y saber las historias de cada una de sus cicatrices, sabía que ése no era hombre que dijera tres palabras seguidas antes de las siete de la tarde.
Pero lo mismo podía haber hecho caso omiso de su mili, haberse acercado, y resulta que el primero que habla es el gacho, que le conoce, tú eres el cartagenero cabrón ése que sale en El Semanal, que no he leído ninguno de tus libros pero me han dicho que molan.
Así, tuteando.
Y lo mismo tiene voz de pito y las cicatrices las tiene de haberse caído de la bici cuando era pequeño, y el tatuaje se lo hizo porque su hija le ha convencido, venga papi, que mola mazo, te lo regalo para el día del padre, y él, que es un buenazo, no pudo negarse.
Que lo más probable es que no, que la imagen que Pérez-Reverte se hizo de él era la correcta, pero, por si acaso, no comprobarlo, no sea que se rompa la ilusión, como me paso a mí, que fue un día a comprarme pan, cuando yo vendía pan, un tipo moreno albañil, barba de varios días, tripa cervecera, brazos musculosos, serio a mas no poder, que cuando le toca el turno, dos barras, por favor, le cambió la expresión, sonrisa tipo sarasa, con una voz que ya quisiera recuperar Pepa Flores, también conocida como Marisol.
El tipo se transformó en un segundo, pokemon evolution, Ramma 1/2, o como se diga, y yo seguí con mi venta, el siguiente, por favor, lo siento pero no me quedan vienas, sin olvidarme del transformer y, no pudiendo evitarlo, riéndome por dentro deseoso de contárselo a mis amigos.



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