Mosca Loca
MOSCAY no vuelvo a hablar más del temaLOCA

Para los no escatológicos

Qué asco, por Dios, me dicen en los imeils, cómo es posible que escriba un artículo de mierda (entiéndase sobre mierda. Quiero decir sobre la mierda... que trata de mierda), si yo fuera su jefe lo ponía de patitas en la calle pero ya mismo, qué falta de respeto, que marrano...
Todo eso y unas cuantas cosas más que no pongo para que no me conozcan del todo.
Y eso que lo avisé. En el título, bien clarito, para que se entere todo el mundo. Soy partidario del que al que no le guste que no mire, que el que quiera leer mis artículos, bien, y el que no, nadie lo obliga. Y sin embargo se lo tragan entero y luego a quejarse.
El caso es que esa misma gente que se queja, luego, en la soledad de su cuarto de baño, bien que les gusta echar una cagada a gusto, sin interrupciones, que siempre suena el teléfono y hay que salir corriendo, y larga, que se llevan revistas y todo porque la etiqueta del champú se la leen en un periquete. Se han dado casos de gente capaz de recitarla entera de memoria.
Y es que tampoco es algo tan raro, a mucha gente le hace gracia todo lo relacionado con pedos, zurullos y demás. Ni tampoco vulgar ni propio de la incultura. Ahí tenemos a todo un Premio Planeta, creo, como es Máximo Pradera que reconoce ser escatológico. O un premio Nobel, por llegar más lejos, como Don Camilo José Cela, que en paz descanse, capaz, como casi todo el mundo sabe, de absorber dos litros de agua por el culo con una pajilla (entiéndase el artilugio ese para beber).
Y es que se da en la misma naturaleza, que es sabia. Nosotros, cuando nos presentan a alguien o nos reencontramos con un conocido, nos saludamos con un apretón de manos o un par de besos, muá muá, en la mejilla. Los perros, sin embargo, lo primero que hacen es olerse el culo. Ale, ya son amigos. Algunos se restriegan con las fules cuando las ven en el suelo. Y ya conocemos todos las preferencias de las moscas. Si después nos molestan a nosotros por algo será.
Si hasta nos la zampamos nosotros a veces sin darnos cuenta y no nos morimos ni nada. Por ejemplo, te duchas justo antes de comer o de cenar. Sales del aseo y te sientas directo a la mesa. ¿Te has lavado las manos?, te dice tu madre. ¿Para qué?, contestas. Si me acabo de duchar. ¿Ah sí? ¿Y qué es lo último que te has lavado? … ¿Y has utilizado la esponja? … Anda, tira. Tira y lávate las manos.
Y si se va la luz y te pilla en el trono, ¿cómo sabes que has terminado de limpiarte el culo? Habrá que preguntarle a algún ciego cómo lo hace.



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